martes, agosto 15

CODEPENDENCIA. EL LENGUAJE DEL ADIÓS. 15 DE AGOSTO. DEJA ESPACIO PARA LOS SENTIMIENTOS


Necesitamos darnos espacio a nosotros mismos y dárselo a los demás para trabajar con nuestros sentimientos.
Somos gente, no robots. Una parte importante de nosotros –quiénes somos, cómo crecemos, cómo vivimos- está conectada a nuestro centro emocional. Tenemos sentimientos, a veces difíciles, a veces desgarradores, a veces explosivos, sobre los que necesitamos trabajar.
Al afrontar estos sentimientos y trabajar en ellos crecemos nosotros y los demás. En las relaciones, ya sea en una relación amorosa, en una amistad, en una relación familiar o en una relación de negocios, la gente necesita espacio para experimentar sus sentimientos y trabajar en ellos.
Algunos le llaman ” atravesar el proceso”.
Es irracional esperar de nosotros mismos o de los demás que no necesitamos tiempo y espacio para trabajar sobre nuestros sentimientos. Estaríamos disponiéndonos a nosotros mismos y a nuestras relaciones al fracaso si no nos damos este tiempo y este espacio en nuestra vida.
Necesitamos tiempo para trabajar con los sentimientos. Necesitamos espacio y permiso para trabajar con estos sentimientos de la manera embarazosa, incómoda, a veces desordenada en que la gente trabaja sobre ellos.
Así es la vida. Así es el crecimiento. Así está bien. Podemos darle espacio a los sentimientos. Podemos dejar que la gente tenga tiempo y permiso para trabajar sobre sus sentimientos. No tenemos que mantenernos a nosotros mismos y mantener a los demás bajo una rienda tan tirante. Mientras trabajamos sobre nuestros sentimientos no tenemos que gastar energía innecesaria reaccionando a cada sentimiento que tengamos nosotros mismos o los demás. No tenemos por qué tomar tan en serio nuestros sentimientos, ni los sentimientos de los demás, mientras nosotros o ellos estamos en el proceso de trabajar sobre ellos.
Deja que los sentimientos fluyan y confía adónde te está llevando este flujo.
“Puedo fijar límites razonables para una conducta y, aun así dejar espacio para todo un rango de emociones”.

lunes, agosto 14

CODEPENDIENTES. EL LENGUAJE DEL ADIÓS. 14 DE AGOSTO. ADUEÑÉMONOS DE NUESTRO PODER

Muchos de nosotros tenemos alguien en nuestra vida que desafía nuestra capacidad para confiar y cuidar de nosotros mismos.
Cuando escuchamos la voz de esa persona o estamos en su presencia, podemos olvidar todo lo que sabemos que es real, acerca de cómo ser dueños de nuestro poder, de cómo ser directos acerca de lo que sabemos y creemos que es verdad, de lo importantes que somos.
Le cedemos nuestro poder a esa persona. Nuestro niño interior queda enganchado en una mezcla de sentimientos poderosos, de amor, miedo o ira. Podemos sentirnos atrapados, impotentes, o tan atraídos por ella, que no podemos pensar con claridad. Puede darse una poderosa contienda entre los sentimientos de ira y nuestra necesidad de ser amados y aceptados, o entre nuestra cabeza y nuestro corazón.
Podemos estar tan prendidos a ella o tan intimidados, que volvemos a nuestra creencia de que no podemos reaccionar ante esta persona o responderle de manera diferente.
Nos quedamos enganchados.
No tenemos por qué quedar bajo un hechizo.
Empezamos por hacernos conscientes de la gente que nos engancha, y luego lo aceptamos.
Podemos forzarnos a reaccionar distinto hacia esa persona, aunque esa nueva reacción nos resulte difícil e incómoda.
Indaga cuáles son tus motivaciones ¿Estamos de alguna manera tratando de controlar o de influir en esa persona? No podemos hacer cambiar a otra persona, pero podemos dejar de jugar nuestra parte en el juego. Una buena manera de hacerlo es desapegándonos y dejando ir cualquier necesidad de control.
El siguiente paso es aprender a adueñarnos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos, de ser como somos cuando estamos libres de su influencia. Podemos aprender a adueñarnos de nuestro poder con la gente difícil. Puede que no ocurra de la noche a la mañana, pero podemos comenzar, hoy, a cambiar nuestras reacciones autoderrotistas hacia la gente que nos ha enganchado.

“Dios mio, ayúdame a identificar las relaciones en las cuales yo haya renunciado a mi poder. Ayúdame a desengancharme y empezar a adueñarme de mi poder”.

domingo, agosto 6

CODEPENDIENTES. EL LENGUAJE DEL ADIÓS. 6 DE AGOSTO. SOLUCIONA TUS PROBLEMAS


¡Los problemas son para resolverlos!
Algunos de nosotros nos pasamos más tiempo reaccionando al hecho de que tenemos un problema que tratando de solucionarlo. “¿Por qué me está pasando esto a mí?”… “¿No es horrible la vida?”… “¿Por qué tenía que ocurrir esto?”… “Ay, caray. Esto es terrible”… “¿Por qué Dios (el universo, una agencia, una persona o la vida) la toma conmigo?”
Los problemas son inevitables. Algunos problemas se pueden anticipar. Otros son sorpresas. Pero la idea de que los problemas se dan en forma regular no necesita ser nunca una sorpresa.
Las buenas noticias son que para cada problema hay una solución. A veces, la solución es inmediata o nos lleva cierto tiempo descubrirla. Otras, la solución implica dejarlo ir. A veces, el problema debemos resolverlo nosotros; otras no. A veces, hay algo que podemos hacer claramente para solucionar el problema; otras, necesitamos batallar, patalear, hacer nuestra parte y luego confiar en la ayuda de nuestro Poder Superior.
A veces, el problema simplemente es parte de la vida; otras, es importante porque estamos aprendiendo algo a través de él y de su solución. A veces, los problemas acaban resultando ser algo bueno en nuestra vida. Nos hacen volvernos en una dirección que es mejor a la que de otra manera hubiéramos tomado.
A veces, los problemas simplemente son; otras, son una señal de advertencia de que estamos en el camino equivocado.
Podemos aprender a aceptar los problemas como parte inevitable de la vida. Podemos aprender a resolver problemas. Podemos aprender a identificar cuáles están tratando de conducirnos en una nueva dirección y cuáles simplemente piden una solución.
Podemos aprender a concentrarnos en la solución más que en el problema y mantener una actitud positiva hacia la vida y hacia el inevitable flujo de problemas y soluciones.

“Hoy aprenderé a confiar en las soluciones, en vez de sentirme victimado por los problemas. No usaré los problemas para probar que estoy desamparado, acosado o martirizado. No señalaré mis problemas para probar lo horrible que es la vida. Aprenderé a confiar en el flujo de problemas y soluciones. Dios mío, ayúdame a resolver los problemas que puedo resolver hoy. Ayúdeme a dejar ir el resto. Ayúdame a crecer en mi capacidad para afrontar los problemas y resolverlos. Ayúdame a confiar en la corriente. Para cada problema, hay una solución”.

sábado, agosto 5

CODEPENDENCIA. EL LENGUAJE DEL ADIÓS. 5 DE AGOSTO. ACTITUDES HACIA EL DINERO


A veces, nuestra vida y nuestra historia puede estar tan llena de dolor que pensamos que es totalmente injusto que ahora tengamos que crecer y ser económicamente responsables de nosotros mismos.
El sentimiento es comprensible; la actitud no es sana.
Mucha gente en recuperación puede creer que ciertas personas en particular, y la vida en general, les deben brindar sustento después de lo que han pasado.
Para sentirnos bien con nosotros mismos, para encontrar la paz emocional y la libertad que estamos buscando en la recuperación, necesitamos limites sanos acerca del dinero, de lo que damos a los demás y de lo que nos permitimos recibir de los demás.
¿Sentimos que los demás nos deben dinero porque no podemos cuidar de nosotros mimos? ¿Creemos que los demás nos deben porque nosotros no tenemos tanto dinero como ellos? ¿Creemos consciente o inconscientemente que ellos nos “deben” dinero por el dolor emocional que sufrimos a consecuencia de nuestra relación con ellos o con otra persona?
Los daños y perjuicios los determina el juez, no el proceso de recuperación.
Los limites enfermizos acerca de lo que nos permitimos recibir de los demás no nos conducirá a relaciones sanas con los demás ni con nosotros mismos.
Prueba viendo en tu interior.La clave es nuestra actitud. La cuestión son los limites acerca de recibir dinero. Vuélvete dispuesto a enfrentar el reto de asumir la responsabilidad de ti mismo.

“Hoy lucharé por el tener limites claros, sanos, acerca de recibir dinero de los demás. Como parte de mi recuperación, analizaré concienzudamente mi historia financiera y examinaré si he tomado dinero ajeno de modo que no refleje unos limites sanos. Si descubro algunos incidentes que reflejen menos que una actitud de sana autorresponsabilidad, estaré dispuesto a reparar los daños y a desarrollar un plan razonable para hacerlo”.

viernes, agosto 4

CODEPENDENCIA. EL LENGUAJE DEL ADIÓS. 4 DE AGOSTO. VULNERABILIDAD


He aprendido que cuanto más vulnerable me permito ser, en realidad tengo más control de mí mismo (Anónimo).
Muchos de nosotros sentimos que sólo podemos mostrar nuestro lado fuerte, confiado. Creemos que la cara que tenemos que mostrarle al mundo debe ser siempre de educación, perfección, calma, fortaleza y control.

Aunque ciertamente es bueno y a menudo apropiado estar bajo control, calmados y fuertes, todos tenemos otro lado, esa parte de nosotros que se siente necesitada, que se asusta, que tiene dudas y que se enoja. Esa parte nuestra que necesita cuidados, amor y que la tranquilicen de que las cosas van a salir bien. Expresar estas necesidades nos hace vulnerables y menos que perfectos, pero este lado nuestro también necesita de nuestra aceptación.

Permitirnos a nosotros mismos ser vulnerables nos ayudará a formar relaciones duraderas. Compartir nuestra vulnerabilidad nos ayuda a sentirnos cerca de la gente y ayuda a los demás a sentir cercanía con nosotros. Nos ayuda a crecer en amor propio y en autoaceptacion. Nos ayuda a convertirnos en agentes curativos. Nos permite curarnos y ser accesibles a los demás.

“Hoy me permitiré ser vulnerable con los demás cuando sea seguro y apropiado hacerlo”.

miércoles, agosto 2

CODEPENDENCIA. EL LENGUAJE DEL ADIÓS. 2 DE AGOSTO. ESTAR EN MEDIO


A veces, para ir desde donde estamos hasta donde estamos yendo, tenemos que estar dispuestos a estar a la mitad.
Una de las partes más duras de la recuperación es el concepto de dejar ir lo que es viejo y familiar, pero que no queremos, y estar dispuestos a quedarnos con las manos vacías mientras esperamos a que Dios las llene.
Esto se puede aplicar a los sentimientos. Podemos haber estado llenos de ira y de dolor. En cierta forma, estos sentimientos se han vuelto confortablemente familiares. Cuando por fin encaramos nuestra pena y nos despojamos de ella, podemos sentirnos vacíos un tiempo.
Estamos en medio del dolor y de la alegría de la serenidad y de la aceptación.
Estar en medio se puede aplicar a las relaciones. Para prepararnos para las nuevas, primero necesitamos dejar ir las viejas. Esto puede ser atemorizante. Podemos sentirnos vacíos y perdidos durante un tiempo. Podemos sentirnos completamente solos, preguntándonos en qué estamos mal por haber dejado ir el proverbial pájaro en mano, cuando aún no hay nada en el arbusto.
Estar en medio se puede aplicar a muchas áreas de la vida y de la recuperación. Podemos estar entre dos empleos, carreras, hogares o metas. Podemos estar entre dos conductas mientras dejamos ir las viejas y aun no estamos seguros con qué las remplazaremos. Eso se pude aplicar a conductas que nos han protegido y nos han servido bien toda nuestra vida, tales como cuidar excesivamente a los demás o ser controladores.
Podemos experimentar muchos sentimientos cuando estamos en medio: brotes de pena por lo que hemos perdido o hemos dejado ir, y sentimientos de ansiedad, miedo y aprensión acerca de lo que viene.
Estos son sentimientos normales cuando se está en medio. ¡Acéptalos. Siéntelos. Libéralos!
Estar en medio no es divertido, pero es necesario. No durará para siempre. Podemos sentirnos como si estuviéramos parados, quietos, pero no es así. Estamos parados en un lugar que ésta en medio. Así
es como llegamos desde aquí hasta allá. Este estado no es el destino final.
Estamos yendo hacia delante, aunque ahora estemos en medio.

“Hoy aceptaré el sitio en donde estoy como el lugar ideal para mí. Si estoy en medio lucharé por tener la fe en que este lugar no carece de un propósito y de que me está llevando hacia algo bueno”.

lunes, julio 31

CODEPENDIENTES. EL LENGUAJE DEL ADIÓS. 31 DE JULIO. DEJEMOS IR LO QUE QUEREMOS


Para aquellos de nosotros que hemos sobrevivido controlando y sometiéndonos, dejar ir puede no resultar fácil. (Más allá de la codependencia).

En la recuperación aprendemos que es importante identificar lo que queremos y necesitamos. ¿Con qué nos deja este concepto? Con un paquete grande pero claramente identificado de deseos y necesidades que actualmente no están satisfechos. Nos hemos arriesgado a dejar de negar y a empezar a aceptar lo que queremos y necesitamos. El problema es que ahí están, insatisfechos, los deseos y necesidades. Esta posición puede ser frustrante, dolorosa, enojosa y, a veces, productora de obsesión.
Después de identificar nuestras necesidades hay un siguiente paso a seguir para satisfacer nuestros deseos y necesidades. Este paso es una de las ironías de la recuperación. El siguiente paso es dejar ir nuestros deseos y necesidades después de que hemos seguido pasos concienzudos para identificarlos.
Los dejamos ir, renunciamos a ellos, a nivel mental, emocional, espiritual y físico. A veces, esto significa que necesitamos renunciar. No siempre es fácil llegar a este lugar, pero generalmente es a donde necesitamos llegar.
Con qué frecuencia he negado un deseo o una necesidad, y luego he seguido los pasos para identificar mis necesidades, sólo para sentirme enojada, frustrada y desafiada porque no tengo lo que quiero y no sé como conseguirlo. Si entonces me embarco en un plan para controlar o influir en la consecución de ese deseo o necesidad, por lo general empeoro las cosas. Buscar, tratar de controlar el proceso, no funciona. He aprendido, para mi consternación, a dejarlos ir.
A veces tengo que llegar al punto de decir: “No lo quiero. Me doy cuenta de que es importante para mí, pero que no puedo controlar el hecho de obtenerlo en mi vida. Ahora, ya no me importa si lo tengo o no. Voy a ser absolutamente feliz sin eso y sin ninguna esperanza de conseguirlo, porque estar con la esperanza de conseguirlo, me está volviendo loca, cuanta más esperanza tengo de conseguirlo y trato de hacerlo más frustrada me siento porque no lo estoy consiguiendo”.
No sé por qué este proceso funciona de esta manera. Lo único que sé es cómo me funciona a mí. No he encontrado otra alternativa al proceso de dejar ir.
A menudo podemos obtener lo que deseamos y necesitamos, o algo mejor. Dejarlo ir es parte de lo que hacemos para conseguirlo.

“Hoy lucharé por dejar ir esos deseos y necesidades que me están provocando frustración. Los pondré en mi lista de metas y luego lucharé por dejarlos ir. Confiaré en que Dios traerá a mí los deseos de mi corazón, en el tiempo que Dios quiera y a su manera”.